sábado, 2 de agosto de 2025

Música para desaparecer en el estío (XI): Día 2

                        
                                  Artista: Mick Giacchino                                                                                                                                    Tema: March of The Penguin                                                                                                                            B.S.O.: The Penguin

 

                                                   
                         Música para desaparecer en el estío (XI)

01. Alexandre Desplat - Opening Lab (Jurassic World Rebirth)
02. Mick Giacchino - March of The Penguin (The Penguin)

viernes, 1 de agosto de 2025

Música para desaparecer en el estío (XI): Día 1

                              
                                        Artista: Alexandre Desplat                                                                                                                                Tema: Opening Lab                                                                                                                                          B.S.O.: Jurassic World Rebirth

 

                                                   
                         Música para desaparecer en el estío (XI)

01. Alexandre Desplat - Opening Lab (Jurassic World Rebirth)

viernes, 18 de julio de 2025

Los viernes, al cine: incluso en agosto

                                

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Hoy, por primera vez desde que nos embarcamos en esta aventura de celuloide y palabras, no vengo a hablarles de dinosaurios renacidos, bailarinas vengativas ni perros callejeros cruzando desiertos. Hoy sólo quiero agradecerles por algo mucho más simple: haber estado ahí, al otro lado de la página, leyendo con curiosidad, con paciencia, con ese amor por el cine que convierte una reseña en un diálogo silencioso.

Durante estas semanas, cada viernes ha sido para mí como levantar el telón en una pequeña sala de cine —de esas con butacas rojas, luz tenue y olor a historia—. Ustedes, que han seguido esta sección fielmente, me han hecho sentir parte de algo que no se mide en visitas ni en clics, sino en complicidad.

He disfrutado escribiendo con libertad, entrelazando las películas con mis propios fantasmas, con mis entusiasmos, con mis reservas. Me he sentido leído, comprendido, incluso discutido —y eso, para quien escribe, es el mejor de los premios.

Esta sección ha sido también un reto: encontrar belleza donde no siempre hay grandeza, exprimir cine de una cartelera a veces escasa, y sobre todo, mantener vivo ese estilo que ustedes han tenido la generosidad de acoger sin pedir explicaciones. Aquí no se han vendido entradas. Aquí se han compartido miradas.

Ahora nos toca bajar el telón por unas semanas. No se preocupen: no hay lágrimas, sólo un fundido a negro temporal. Volveremos en septiembre, con nuevas películas, nuevas palabras, y —quién sabe— quizás algún proyecto más.

Mientras tanto, no dejen de mirar. Porque el cine no está solo en las salas: está en cada sombra bien colocada, en cada conversación que gira en torno a una escena, en cada plano que no se olvida. Los cines seguirán ofreciendo historias emocionantes, divertidas, misteriosas, aventureras... y les están esperando para que acudan a disfrutar de la gran pantalla.

Hasta la vuelta, gracias.

Nos vemos después del descanso… entre butacas.

                                                                                                    El Sr. Director de El cine de Macondo

viernes, 11 de julio de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

      

                         Tres amigas                                        La mercancía más preciosa




Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

En el cine francés de hoy encontramos dos propuestas muy distintas pero hermanadas por su honestidad emocional: Trois amies (Tres amigas), un retrato íntimo de amistad y pérdida, y La plus précieuse des marchandises (La mercancía más preciosa), un cuento animado que recupera la dignidad humana en medio de un paisaje de cenizas.

Joan, Alice y Rebecca son Tres amigas y profesoras en Lyon, que ven trastocadas sus vidas tras varios amores cruzados, secretos al descubierto y una tragedia inesperada: la muerte de Victor, la pareja de Joan. Tres figuras femeninas, tres temperamentos, navegando por la culpa, el deseo y la lealtad.

Emmanuel Mouret firma lo que algunos califican como su obra más ambiciosa, jugando con una estructura de tríptico emocional donde una historia suele eclipsar a las otras. Y aún así, la narrativa se sostiene gracias a diálogos musicales y contenido sentimental bien calibrado. La ternura melancólica es constante, y el tono fluctúa entre lo simpático y lo desgarrador, como en una oda triste pero reconfortante. El reparto, con India Hair, Camille Cottin y Sara Forestier, ilumina cada plano con sutileza y verdad.

Durante la Segunda Guerra Mundial, una bûcheronne (leñadora) polaca halla a un bebé judío lanzado de un tren de deportados. Lo rescata y lo cría en medio de la guerra y la barbarie. Adaptado del relato de Jean‑Claude Grumberg, el filme narra esta pequeña gran historia de humanidad.

Michel Hazanavicius sorprende con su primer film de animación, íntimo e intenso como una fábula moral. El dibujo sencillo, casi en blanco y negro, recuerda a Grabado de Munch en su crudeza, pero esa línea se ilumina con la banda sonora y la narración de Jean‑Louis Trintignant. Es una película contenida, que habla de la Shoah sin mostrarla de frente, confiando en el poder de los símbolos y el silencio. Un canto de amor en medio del horror.

Ambas cintas, aunque dispares en estilo, confirman que el cine genuino no necesita efectos especiales: basta una palabra, un gesto, un trazo de tinta para hacernos recordar quiénes somos cuando todo está en juego.

¡Espero que estas dos propuestas interesen a nuestros lectores tanto como a mí! Nos leemos entre butacas la semana que viene. Mientras tanto, ¡disfruten del cine!


                                                                                                El Sr. Director de El cine de Macondo





viernes, 4 de julio de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

    .

                  Black dog                                            Jurassic World: El renacer


                                  

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

A veces el cine nos lleva al silencio del desierto, otras al caos de motores y criaturas extintas. Esta semana, la cartelera nos propone dos universos que se desbordan: el viaje poético por la China vaciada de Black Dog, y la voltáica aventura en la nueva isla de Jurassic World : El renacer. Vamos con ellas.

En un pueblo desolado cerca del desierto de Gobi, un exconvicto llamado Lang regresa tras su paso por prisión y se reencuentra con un circo ambulante y manadas de perros callejeros. La compañía de un perro negro cambia su vida y le ofrece una forma de redención simbólica en medio del paisaje ruinoso de una China poscomunista.

Guan Hu firma una parábola visual que balancea el realismo duro con algo de lirismo simbólico. Inspirada en la estética de Jia Zhangke, Black Dog retrata un país en transformación, marcado por fábricas abandonadas y memorias colectivas que se deshacen. Eddie Peng transmite con restricción, mientras el perro negro se convierte en una presencia poética que sugiere redención, compañía y resistencia. Un cine que hiere y abraza a la vez

Black Dog es una películar para espectadores que buscan cine con mirada crítica y poética, sobre lo que queda del pasado en los márgenes del progreso.

Cuando Jurassic Park llegó a los cines en 1993, el cine cambió. No solo por la revolución de sus efectos visuales —la integración pionera de CGI y animatrónica—, sino por cómo Spielberg supo combinar lo espectacular con lo íntimo: el asombro ante lo imposible, los dilemas éticos de la ciencia, el miedo infantil convertido en imagen. El guion, adaptado por David Koepp de la novela de Crichton, era ágil, elegante, cargado de preguntas y muy consciente de su trasfondo filosófico.

Las dos secuelas noventeras (The Lost World y Jurassic Park III) intentaron replicar la fórmula con desiguales resultados. Aumentaron la acción y la criatura, pero perdieron el corazón. La cámara ya no miraba a los dinosaurios como una promesa o una amenaza cargada de sentido, sino como atracción de feria. El peligro dejó de ser idea y pasó a ser ruido.

Con Jurassic World (2015), la saga fue relanzada con un enfoque más cercano al blockbuster moderno: grandes set pieces, familias disfuncionales, humor autoconsciente. La primera entrega de esta nueva trilogía tuvo aciertos —sobre todo al satirizar el propio parque como metáfora del cine de entretenimiento sin alma—, pero el guion empezó a sobrecargarse de subtramas y clichés.

Fallen Kingdom y Dominion (2018 y 2022) empujaron el relato hacia el disparate: clonación humana, conspiraciones farmacéuticas, dinosaurios conviviendo en suburbios. Visualmente ambiciosas, pero narrativamente deslavazadas, estas películas evidenciaron lo que ocurre cuando se antepone la franquicia al contenido: se pierde el foco. El dinosaurio deja de provocar miedo o fascinación y se convierte en simple decorado digital.

Jurassic World: Rebirth, la nueva película de la saga que se estrena este fin de semana, intenta reconectar con sus orígenes. Cinco años después de los eventos de Dominion, la Tierra ya no puede sostener a los dinosaurios. Una farmacéutica financia una expedición a una isla prohibida para recolectar ADN dino con fines médicos, desencadenando caos y rescates imposibles. Scarlett Johansson lidera el equipo como la militar Zora; Jonathan Bailey interpreta al científico Henry Loomis, Mahershala Ali es el capitán Duncan Kincaid.

El regreso de David Koepp como guionista, la dirección más contenida, el uso intensivo de efectos prácticos y la presencia carismática de Scarlett Johansson logran devolverle cierto equilibrio al relato. El guion, sin ser brillante, recupera el pulso de la aventura clásica: personajes que actúan por algo más que la acción, conflictos humanos reconocibles y suspense que se construye con planos y no solo con sonido envolvente.

Visualmente, la película es impresionante. Pero lo más valioso es que los efectos no lo ocupan todo: hay espacio para la pausa, el encuadre, la sombra del tiranosaurio que se proyecta antes de su entrada. Es decir: se vuelve a filmar al dinosaurio como lo que fue en 1993… una criatura que viene del pasado, pero que aún puede decir algo sobre nosotros.

Rebirth no es una obra maestra, pero sí una señal de que incluso en una franquicia exprimida todavía puede surgir algo con alma. Porque lo importante no es ver dinosaurios, sino volver a creer que podrían caminar entre nosotros. Y eso, a veces, lo consigue una buena historia.

El cine de esta semana sabe moverse entre el silencio y el rugido. Dos formas distintas de narrar el olvido y la memoria, el deseo y el regreso. Les invito a descubrirlas en la penumbra de la sala y dejar que el cine haga su trabajo: sacudir la certidumbre, despertar el asombro.

Nos vemos el próximo viernes, como siempre, entre butacas. ¡Disfruten del cine!

                                                                                                    El Sr. Director de El cine de Macondo



viernes, 27 de junio de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

    

                  A la deriva                                                 F1: La película

                              

                                              

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Hay semanas en las que el cine corre a dos velocidades: una, la del corazón que late por un amor perdido, y otra, la del rugido de un motor que no quiere apagarse. Esta semana la cartelera nos lanza a los extremos: desde el lirismo melancólico de A la deriva (Feng Liu Yi Dai) hasta la adrenalina coreografiada de F1: La película. Dos formas de medir el tiempo: una con miradas detenidas, la otra con cronómetros en llamas.

La cineasta Jia Zhangke en A la deriva teje una historia de amor que se despliega a lo largo de dos décadas, siguiendo la búsqueda persistente de Qiaoqiao (Zhao Tao) por su amor de juventud, Bin (Li Zhubin), a través de más de veinte años y múltiples rodajes del director. El viaje, a la vez íntimo y colectivo, recorre la transformación de China desde 2001 hasta hoy.

Feng Liu Yi Dai  (título original chino)  es  un  experimento sensible: una  película autobiográfica  que junta escenas rodadas en distintos momentos  de  la  vida de  su protagonista para narrar cómo el tiempo puede transformar un lugar, una nación… y un corazón. Jia usa imágenes de Ash Is Purest White, Still Life y Unknown Pleasures, no  para reiterar, sin o para  bordar  una  historia  de  amor  que  resiste  a la modernidad china. La fragilidad de Qiaoqiao se siente cercana, humana, inesperadamente familiar.

Con Brad Pitt como Sonny Hayes, un legendario piloto retirado,  en F1: La película la historia gira en torno a su regreso a la Fórmula 1 para rescatar a la escudería APXGP y guiar al joven corredor Joshua Pearce (Damson Idris). Producida con apoyo de la FIA y Lewis Hamilton, la película combina imágenes reales de Grandes Premios con acción ficticia y un elenco estelar.

F1 es, ante todo, un espectáculo. Lo mejor de la película está en la pista, con una fotografía IMAX y una coreografía de caballos de acero que quita el hipo. Pitt, con su carisma maduro y temerario, sostiene la historia, aunque el guiçon se mueve con previsibilidad entre mentor y pupilo. Hans Zimmer imprime ritmo, y aunque puede sentirse más anuncio de la F1 que drama universal, es también un vehículo embriagador para sentir el rugido del asfalto en cada curva. Aficionados y espectadores seducidos por la velocidad quedarán satisfechos; quienes busquen profundidad, hallarán lo justo.

Si el cine sirve para hacernos correr o detenernos, esta semana lo consigue por partida doble. Dos películas que, con registros muy distintos, nos invitan a mirar el mundo desde una ventanilla en movimiento… o desde el retrovisor de lo que fuimos.

Nos vemos la semana que viene, entre butacas. ¡Disfruten del cine!

                                                                                            El Sr. Director de El cine de Macondo

viernes, 20 de junio de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

 





    











                                                  Juliette en Primavera                                      The last showgirl


                                  

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Aquí tienen, esta semana les propongo dos propuestas distintas pero igualmente emotivas que nos invitan a entrar en la intimidad familiar y en la memoria visceral del espectáculo: Juliette au printemps (Francia, 2024) y The Last Showgirl (EEUU, 2024).

Juliette, interpretada por Izïa Higelin, ilustradora infantil, regresa a su pueblo natal para pasar el fin de semana y distancia del ritmo parisino. Lo que imagina será un retiro sereno se trastoca cuando se enfrenta a su padre melancólico, su madre sensible al mundo New Age, una hermana a la deriva y una abuela frágil. Sus recuerdos empiezan a filtrarse como agua por las rendijas del tiempo.

La oda de Blandine Lenoir se mueve entre la comedia ligera y el drama profundo con elegancia, y lo hace sin estridencias: aquí no hay estallidos, solo esas pequeñas grietas que afloran en un silencio compartido, una risa nerviosa o una mirada ausente. Izïa Higelin da vida a Juliette con ternura y nervio, sostenida por un reparto que nunca necesita anunciar su presencia —Noémie Lvovsky o Jean‑Pierre Darroussin lo demuestran en cada gesto. Es una película para ver con el corazón abierto: estar en familia lleva al cine su sentido más universal.

The Last Showgirl es la historia de Shelly Gardner (Pamela Anderson, estrella de un cabaret de Las Vegas durante casi cuatro décadas. Ahora, con cincuenta y siete años, el espectáculo cierra y ella se enfrenta a un futuro incierto, una hija distante (Billie Lourd) y la sensación de que su propio brillo ha caducado

En la dirección Gia Coppola, quien propone una película contenida, casi ritual, que desconstruye el arquetipo de la vedette. Aquí, la música no es instrumental: es un sonido testimonial del paso del tiempo. Y en ese testimonio, nada resuena tanto como la voz de Pamela Anderson, rota, esperanzada y auténtica. Encarnar a una figura pública que se reivindica sin estridencias ni maquillaje, aceptando sus cicatrices con dignidad, es un acto casi político. La banda sonora de Andrew Hyatt imprime una nostalgia suave, de esas que se cuelan por la memoria como notas de un piano viejo.

Ambas películas —tan diferentes— comparten un escénico terreno común: un retrato íntimo donde cada plano pide humanidad, atención y corazón. Porque el cine verdadero nunca habla solo; susurra, teje memoria y justicia emocional… y te reclama allí, entre las butacas.

Nos citamos en esta página el viernes que viene, para seguir dejándonos cruzar por nuevas historias. ¡Disfruten del cine!

                                                                                               El Sr. Director de El cine de Macondo

viernes, 13 de junio de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

     

                          Baltimore                             Tres kilómetros al fin del mundo


                              

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Hay películas que nos enfrentan a sistemas opresivos y otras que nos muestran cómo esos sistemas se filtran en lo íntimo, en lo familiar, en la piel. Esta semana, la cartelera abre dos ventanas al miedo y la resistencia: Baltimore, crónica contenida de una rebelión con pedigree, y Trei kilometri până la capătul lumii, un canto triste desde un rincón olvidado de Europa donde el amor sigue siendo una amenaza.

Imogen Poots encarna a Rose Dugdale, heredera de la alta sociedad británica que en los años 70 abrazó la lucha armada del IRA y acabó organizando el célebre asalto a la mansión Russborough para canjear Velázquez y Goyas por presos políticos. La película sigue las 48 horas previas al atraco: un “whydunit” emocional antes que un “heist” al uso.

Un thriller contenido, casi ascético, donde lo más explosivo no son las armas sino las grietas de clase y género que empujan a Rose a dinamitar su propio privilegio. Poots sostiene el film con una mezcla febril de idealismo y culpa; los directores Joe Lawlor & Christine Molloy filman con cámara nerviosa y luz otoñal, recordando que en la Irlanda de los Troubles el romanticismo revolucionario siempre olía a pólvora y a cárcel.

En un remoto pueblo del delta del Danubio, el adolescente Adi es brutalmente golpeado tras ser visto besando a un turista. Con la policía, el cura y hasta su propia familia alineados contra él, solo le quedan tres kilómetros de carretera para huir… o para enfrentarse al odio.

Emanuel Pârvu, representante de la vertiente nuevo cine rumano, filma en Tres kilómetros al fin del mundo, la que hace su tercera película, la homofobia como un pantano: quieto en la superficie, mortal en el fondo. Planos fijos, silencios largos y colores de postal que se pudren poco a poco hasta volverse pesadilla. No hay catarsis, sí un realismo que duele; el viaje de Adi recuerda que el exilio empieza muchas veces en la propia casa. Una de las películas más impactantes del reciente cine rumano.

Ir al cine no siempre es elegir una historia: a veces es elegir una postura frente al mundo.

Esta semana, Baltimore nos interpela desde las ruinas doradas del privilegio que se vuelve revuelta, y Trei kilometri până la capătul lumii nos deja sin aliento en una carretera donde amar es un acto de resistencia.

Estas dos películas —tan distintas en forma y fondo— se atreven a mirar de frente lo que otros prefieren callar. Y lo hacen desde la gran pantalla, allí donde el silencio se vuelve grito y cada plano reclama ser vivido en comunidad.

Así que no las esperen en casa. Abran la puerta del cine, siéntense en la penumbra y dejen que estas historias les sacudan, les incomoden… o, con suerte, les transformen.

Nos vemos entre butacas. ¡Disfruten del cine!

                                                                                                   El Sr. Director de El cine de Macondo




  

viernes, 6 de junio de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

   Sirat. Trance en el desierto                 Ballerina                      La casa al final de la curva



Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Esta semana, en los estrenos disponibles en la cartelera del fin de semana destacaremos tres propuestas cinematográficas que exploran diferentes aspectos de la condición humana: la búsqueda espiritual, la venganza estilizada y la obsesión desbordada.

Sirat narra la historia de Luis y su hijo Esteban, quienes viajan al sur de Marruecos en busca de Mar, hija y hermana respectivamente, desaparecida en una rave en el desierto. La película se convierte en una odisea sensorial y espiritual, donde el paisaje desértico y la música electrónica actúan como catalizadores de una transformación interna. La dirección de Laxe, junto con la fotografía de Mauro Herce y la música de Kangding Ray (o David Letellier), crea una experiencia cinematográfica inmersiva que ha sido reconocida con el Gran Premio del Jurado en Cannes 2025.

Len Wiseman dirige Ballerina, un spin-off del universo John Wick, donde Ana de Armas interpreta a Eve Macarro, una asesina entrenada por la Ruska Roma que busca vengar la muerte de su padre. La película se sitúa entre los eventos de John Wick: Chapter 3 y Chapter 4, y aunque cuenta con apariciones de personajes conocidos como John Wick y Winston, la historia se centra en la evolución de Eve. A pesar de su estilizada acción y coreografías inspiradas en el ballet, la trama carece de profundidad y las actuaciones, salvo la de De Armas, son en su mayoría mediocres.

Sharp Corner sigue a Josh McCall, un padre de familia que, tras presenciar un accidente de tráfico frente a su casa, desarrolla una obsesión por prevenir futuros siniestros en esa peligrosa curva. Su fijación lo lleva a extremos que ponen en peligro a su familia y a sí mismo. La película explora la delgada línea entre la preocupación y la obsesión, y cómo el trauma puede desencadenar comportamientos autodestructivos. Destaca la actuación de Ben Foster, por su intensidad y profundidad emocional.

Aquí les dejo tres propuestas para pasar un buen rato en las salas cinematográficas. Pueden dejarnos sus opiniones y, sobre todo,  ¡Disfruten del cine!

                                                                                                      El Sr. Director de El cine de Macondo







viernes, 30 de mayo de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

    

                  Blindado                                                     La trama fenicia


                                                       

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Esta semana, el cine nos propone dos formas de encierro: una que asfixia y otra que libera. Locked, de David Yarovesky, es un thriller tenso que se apoya en la mirada cada vez más fantasmal de Anthony Hopkins; mientras que The Phoenician Scheme, la nueva rareza elegante de Wes Anderson, nos lleva al encierro más delicioso: el del artificio narrativo. Y esta vez, con música de Alexandre Desplat, ese orfebre de partituras que convierte cualquier historia en una sinfonía emocional.

En Loscked, el director David Yarovesky no presenta a Eddie Barrish (Bill Skarsgård), un ladrón de poca monta que, agobiado por problemas económicos y personales, busca desesperadamente una solución rápida. Al encontrar una lujosa SUV Dolus aparentemente desatendida, decide entrar con la esperanza de hallar algo de valor. Sin embargo, al intentar salir, descubre que ha quedado atrapado dentro del vehículo, que ha sido modificado con tecnología avanzada para convertirse en una celda móvil.

El propietario del coche, William Larsen (Anthony Hopkins), un médico adinerado con un pasado trágico, se comunica con Eddie a través del sistema de sonido del vehículo. William revela que ha diseñado el Dolus como una trampa para delincuentes, con el fin de impartir su propia forma de justicia. A lo largo de la película, Eddie es sometido a diversas torturas psicológicas y físicas, incluyendo descargas eléctricas, temperaturas extremas y manipulación emocional.

A medida que avanza la historia, se desvelan las motivaciones de William y el pasado de Eddie, llevando a un enfrentamiento final que pone a prueba los límites de la resistencia humana y la moralidad.

Wes Anderson es un arquitecto de cajas chinas. Cada película suya es una maqueta viva, una fábula que juega a parecer liviana mientras esconde abismos bajo el color pastel. En The Phoenician Scheme, Anderson se lanza a una trama de espionaje en el Mediterráneo, llena de dobles, maletines, pasadizos y un complot que parece escrito por un Graham Greene con síndrome de Peter Pan.

Y ahí están Benicio del Toro, Tom Hanks, Bryan Cranston, Scarlett Johansson.. Pero hay algo más: la música. Alexandre Desplat, habitual colaborador del director, firma aquí una de sus partituras más juguetonas y melancólicas, combinando cuerdas vibrantes con ecos de chanson francesa y ritmos orientales que refuerzan el sabor exótico de esta comedia de enredos.

Puede que uno entre al cine buscando algo distinto, y que Anderson parezca siempre el mismo. Pero basta detenerse en un plano, en una inflexión, en un arpegio de Desplat, para notar que bajo esa simetría hay emoción. Y de la buena.

Dos películas, dos jaulas muy distintas. Una que se cierra desde dentro, otra que se abre como un teatro de papel. Locked y The Phoenician Scheme nos recuerdan que el encierro también puede ser belleza… o advertencia.

Hasta la semana próxima, donde volveremos a observar por la mirilla del cine. ¡Disfruten del cine!

                                                                                                    El Sr. Director de El cine de Macondo







viernes, 23 de mayo de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

     

     Misión imposible: Sentencia final                  Una función inesperada


                                       

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Hay semanas en las que el cine nos lanza al vértigo y otras en las que nos obliga a mirar hacia dentro. Esta  semana, la   cartelera  nos  propone   ambas  cosas  a  la  vez: Mission: Impossible – The Final Reckoning nos arrastra al  límite físico de  la acción, mientras que Ezra nos ofrece un refugio cálido en mitad del ruido, con un nombre que en este blog es palabra mayor: Robert De Niro.

Mission: Impossible – The Final Reckoning

A estas alturas, ver a Ethan Hunt saltar desde una montaña, esquivar trenes o jugarse la vida en una persecución sobre hielo ya no sorprende. Lo que sí sigue sorprendiendo es la fe de Tom Cruise en el cine como experiencia física. Esta entrega, que se presenta como la culminación de la saga, tiene momentos de gran eficacia, aunque también acusa un desgaste en su ambición narrativa.

La trama se vuelve innecesariamente espesa, pero McQuarrie sabe construir escenas como quien monta relojería suiza. Hay una secuencia en un submarino que quedará entre lo mejor de la saga. Y sí: cuando uno ve a Cruise lanzarse sin dobles ni trucos digitales evidentes, hay algo admirable en esa obstinación casi suicida por dar espectáculo. El cine industrial, aquí, encuentra todavía razones para seguir respirando.

Ezra (Una función inesperada)

Y luego está De Niro.

No el De Niro de Taxi Driver, ni el de Toro salvaje, ni siquiera el De Niro que mira por encima de unas gafas en El irlandés. Este es otro: el abuelo, el hombre que ha vivido, el que ha aprendido —quizás demasiado tarde— a hablar con ternura.

Una función inesperada no es una gran película. Su historia sobre un padre que secuestra a su hijo autista para evitar que lo internen en una institución es algo previsible. Pero ahí está De Niro, como una roca emocional en medio de una carretera americana. No roba la escena. La sostiene. Cada mirada suya parece contener un archivo entero de experiencias. Hay un momento en que le habla a su nieto con una mezcla de fragilidad y humor que sólo él podría conjugar. Y entonces uno entiende por qué seguimos yendo al cine: para ver qué más puede decirnos un actor que lleva cinco décadas diciéndolo todo.

Hasta la próxima, queridos lectores. Que el cine siga siendo esa brújula que no apunta al norte, sino al corazón. ¡Disfruten del cine!

                                                                                                      El Sr. Director de El cine de Macondo


viernes, 16 de mayo de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

 

    Ernest Cole: Lost & Found                 Destino final: Lazos de sangre




Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Esta semana les traigo dos películas, dos miradas distintas pero complementarias sobre la condición humana: una desde la ficción que juega con el destino y la muerte, y otra desde la realidad que denuncia la opresión y celebra la resistencia. Ambas merecen ser vistas y discutidas, pues nos recuerdan que el séptimo arte sigue siendo un espejo de nuestras inquietudes y esperanzas.

Quince años después de su última entrega, la saga Destino Final regresa con Lazos de Sangre, dirigida por Zach Lipovsky y Adam B. Stein. La historia se centra en Stefani Reyes, una estudiante universitaria que comienza a tener pesadillas sobre una tragedia ocurrida en 1968, cuando su abuela Iris evitó una catástrofe gracias a una premonición. Este acto desafió el orden natural, y ahora la muerte busca corregir el curso, persiguiendo a los descendientes de aquellos que debieron perecer.

La película mantiene la esencia de la franquicia: muertes elaboradas y creativas que combinan terror con un toque de humor negro. Destacan las escenas de accidentes provocados por objetos cotidianos, como una batidora o un ventilador de techo, que se convierten en instrumentos letales. La dirección aprovecha estos momentos para jugar con la tensión y el suspense, manteniendo al espectador en vilo.

Uno de los aspectos más emotivos es la aparición final de Tony Todd como William Bludworth, el enigmático forense que ha sido un hilo conductor en la saga. Su presencia aporta una sensación de cierre y homenaje a un personaje icónico del cine de terror.

Lazos de Sangre no reinventa la fórmula, pero ofrece una experiencia entretenida y fiel a sus raíces, ideal para los aficionados al género que buscan emociones intensas y un toque de nostalgia.

Raoul Peck  dirige el documental Ernest Cole: Lost & Found que nos sumerge en la vida y obra de Ernest Cole, el primer fotógrafo negro sudafricano en exponer internacionalmente los horrores del apartheid con su libro House of Bondage (1967). La película combina narración poética, imágenes impactantes y documentos históricos para reconstruir la trayectoria de Cole, marcada por el exilio, la marginación y el trauma del racismo.

Narrado por el actor LaKeith Stanfield, quien da voz a Cole a través de sus escritos y diarios, el documental ofrece una perspectiva íntima y conmovedora. La recuperación en 2017 de más de 60.000 negativos en una caja fuerte sueca añade una dimensión de redescubrimiento y homenaje póstumo a un artista cuya obra estuvo perdida durante décadas.

Peck, conocido por su compromiso con temas sociales y raciales, traza paralelismos entre la lucha de Cole y otras figuras como Nelson Mandela y Steve Biko, destacando la importancia de recordar e interpretar críticamente pasados dolorosos en tiempos actuales marcados por discursos racistas.

Ernest Cole: Lost and Found es una obra poderosa que invita a la reflexión sobre la injusticia y el poder del arte como herramienta de denuncia y transformación social.

Hasta la próxima entrega, donde seguiremos explorando las historias que el cine tiene para ofrecernos. ¡Disfruten del cine!

                                                                                                      El Sr. Director de El cine de Macondo








viernes, 9 de mayo de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

        

               Una quinta portuguesa                                      Tierras perdidas


                                                              

Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Con "Una quinta portuguesa" la directora Avelina Prat nos presenta una obra de madurez que se aleja del realismo social para adentrarse en un terreno más simbólico y literario. La historia sigue a Fernando, un profesor de geografía devastado por la desaparición de su esposa, quien asume una nueva identidad como jardinero en una finca portuguesa. Allí, entabla una relación inesperada con Amalia, la dueña de la quinta, interpretada por María de Medeiros.

La película se estructura en tres bloques narrativos, marcados por elipsis temporales que reflejan la transformación de los personajes. La dirección de Prat es sutil y precisa, y la fotografía de Santiago Racaj captura la belleza serena del entorno. Las interpretaciones de Manolo Solo y María de Medeiros son contenidas pero profundamente emotivas, transmitiendo la complejidad de sus personajes con gestos mínimos.

"Una quinta portuguesa" es una reflexión sobre la identidad, la pérdida y la posibilidad de renacer en un entorno ajeno. Es una película que invita a la introspección y que se disfruta mejor con una mirada atenta y pausada.

Basada en un relato de George R. R. Martin, "Tierras perdidas" nos sumerge en un mundo fantástico donde una reina envía a la bruja Gray Alys (Milla Jovovich) a buscar un poder mágico que le permita transformarse en hombre lobo. Acompañada por el cazador Boyce (Dave Bautista), Gray Alys enfrenta criaturas oscuras y desafíos en un paisaje peligroso.

La película apuesta por una estética de wéstern punk, con un ritmo acelerado y un despliegue de efectos especiales. Sin embargo, la crítica ha sido desfavorable, señalando que, a pesar de su ambición visual, la narrativa carece de profundidad y coherencia. Se ha descrito como un "Shakespeare de andar por casa", donde la acción y el CGI no logran compensar las deficiencias del guion.

"Tierras perdidas" puede resultar atractiva para los aficionados al cine de acción y fantasía, pero aquellos que buscan una historia bien construida y personajes complejos podrían sentirse decepcionados.

Esta semana, el cine nos ofrece un abanico de emociones y reflexiones. Desde la introspección serena de "Una quinta portuguesa" hasta la fantasía desbordante de "Tierras perdidas". Como siempre, les animo a explorar estas historias y dejarse llevar por el poder del séptimo arte. ¡Disfruten del cine!

                                                                                                     El Sr. Director de El cine de Macondo

viernes, 2 de mayo de 2025

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

     

                   Thunderbolts                                            La buena letra





Estimados lectores de El Macondo de Gabo,

Mi crítica de esta semana es una invitación a la reflexión y al diálogo, con dos películas que merecen ser vistas y comentadas por los buenos amantes del cine.

Marvel Studios da un giro audaz con Thunderbolts, dirigida por Jake Schreier, reuniendo a un grupo de antihéroes en una misión que desafía las convenciones del género. El elenco incluye a Florence Pugh, Sebastian Stan y a Olga Kurylenko, entre otros. 

La trama sigue a este equipo disfuncional, reclutado por Valentina para una misión encubierta que rápidamente se convierte en una trampa mortal. A medida que enfrentan desafíos externos, también deben confrontar sus propios demonios internos, explorando temas de redención, trauma y la búsqueda de propósito.

Destaco de la película de Scherier su tono oscuro y su enfoque en el desarrollo de personajes complejos, alejándose de la fórmula tradicional de Marvel. Florence Pugh brilla con una interpretación emocionalmente rica, mientras que la dinámica del grupo aporta profundidad y humanidad a la narrativa.

Celia Rico Clavellino (dirección y guión) nos ofrece en La buena letra una adaptación sensible de la novela de Rafael Chirbes, ambientada en un pueblo valenciano durante la posguerra española. La historia se centra en Ana (Loreto Mauleón), quien intenta mantener unida a su familia en medio de las cicatrices que dejó la Guerra Civil. El reparto se completa con Enric Auquer como Antonio, Ana Rujas como Isabel y Roger Casamajor como Tomás.

La narrativa explora las heridas invisibles del conflicto, mostrando cómo el silencio y los pequeños gestos cotidianos son mecanismos de supervivencia. La llegada de Isabel, la nueva esposa de Antonio, altera la dinámica familiar, revelando tensiones latentes y cuestionando los sacrificios de Ana.

La dirección de Rico Clavellino se caracteriza por su delicadeza y atención al detalle, creando una atmósfera íntima que permite al espectador sumergirse en las emociones de los personajes. La película ha sido reconocida por su capacidad para entrelazar lo personal y lo político, ofreciendo una reflexión profunda sobre la memoria y la resiliencia.

Y esto es todo por esta semana, nos citamos el próximo viernes con nuevos estrenos. Mientras tanto, ¡disfruten del cine!

El Sr. Director de El cine de Macondo