viernes, 1 de mayo de 2026

Los viernes, al cine: Estrenos de la semana

Estrenos de la semana

Entre la memoria que sueña y la identidad que resiste

El cine de esta semana nos invita a cruzar territorios profundamente íntimos y, al mismo tiempo, universales. Desde la ensoñación hipnótica del cine chino contemporáneo hasta el retrato identitario de una diáspora marcada por la historia, las películas seleccionadas dialogan sobre lo que somos y lo que recordamos. Dos formas de mirar el pasado: una desde la poética del tiempo, otra desde la necesidad de reconstruirse.

Resurrection (2025)

Resurrection, dirigida por Bi Gan, sigue a un hombre que regresa a su ciudad natal tras años de ausencia, arrastrado por recuerdos fragmentados y encuentros que parecen surgir de un sueño. A medida que recorre espacios conocidos, pero transformados por el paso del tiempo, se cruza con personajes que evocan distintas etapas de su vida, como si cada uno de ellos encarnara una versión posible de su pasado. Entre estos encuentros, destacan figuras que parecen desdibujarse entre lo real y lo imaginado, en un relato donde la memoria se convierte en territorio incierto.

Bi Gan reafirma aquí su condición de cineasta radicalmente singular. Su propuesta se sitúa en un terreno donde la narrativa convencional se diluye en favor de una experiencia sensorial. La cámara se desliza con una precisión casi coreográfica, y el tiempo deja de ser una línea para convertirse en un espacio que se recorre. El uso del plano secuencia, ya característico en su filmografía, adquiere aquí una dimensión casi hipnótica, envolviendo al espectador en un estado de contemplación constante.

El reconocimiento en el Festival de Cannes, donde recibió el premio especial del jurado, no es casual. Resurrection no busca agradar, sino transformar la mirada. Es cine que exige entrega, que pide al espectador que abandone la lógica para dejarse llevar por la emoción y la intuición. Esta obra es una de las experiencias más fascinantes del año: una película que no se entiende del todo, pero que se siente profundamente. Bi Gan no cuenta una historia, invoca un estado.

Todo lo que fuimos (2025)

Todo lo que fuimos (Allly baqi mink), dirigida por Cherien Dabis, presenta la historia de una mujer de origen palestino que vive entre dos mundos: el de su vida actual en el extranjero y el de sus raíces familiares. A través de su relación con sus padres y de su regreso a los lugares de su infancia, la protagonista —interpretada por una actriz que encarna ese desarraigo— reconstruye fragmentos de identidad marcados por la pérdida, la memoria y el desplazamiento.

Cherien Dabis aborda un relato profundamente político desde la intimidad. Su cine evita el discurso grandilocuente y se centra en los gestos cotidianos, en las conversaciones familiares y en los silencios que hablan más que las palabras. La película se sostiene sobre una narrativa emocional, donde el conflicto no siempre es visible, pero sí constante.

En esta película se percibe una honestidad conmovedora. No necesita subrayar su mensaje para hacerlo sentir. Habla de identidad, de pertenencia y de la imposibilidad de regresar del todo a un lugar que ya no existe como lo recordábamos. Sin estridencias, pero con una firmeza serena, construye un relato que permanece en quien lo contempla.

🎬 La opinión del Sr. Director

Dos películas que, desde lenguajes muy distintos, dialogan sobre la memoria como territorio inestable. Resurrection la convierte en un sueño del que no queremos despertar; Todo lo que fuimos, en una herida que aún busca nombre. Entre ambas, el cine se revela como un espacio donde recordar no es solo mirar atrás, sino intentar comprender quiénes somos hoy.

Porque a veces, lo que fuimos es lo único que nos queda para seguir siendo. Nos vemos entre butacas. 🎬✨