Estrenos de la semana
Vivir de nuevo, jugar de nuevo
Esta semana destacamos de la cartelera de estreno dos películas que, desde lugares muy distintos, hablan de algo profundamente humano: la necesidad de recuperar el impulso de vivir. Viva lo hace desde el cuerpo adulto que ha conocido la enfermedad y desea volver a sentirlo todo con urgencia. Toy Story 5 lo hace desde unos juguetes que descubren que la infancia ya no les pertenece del mismo modo, desplazados por pantallas, dispositivos y nuevas formas de atención. Una mira hacia la madurez herida; la otra, hacia la niñez transformada. Pero ambas se preguntan qué ocurre cuando aquello que nos daba sentido empieza a escaparse.
Viva
Viva, dirigida por Aina Clotet, sigue a Nora, una mujer de cuarenta y pocos años que acaba de superar un cáncer de pecho. Tras enfrentarse a la posibilidad real de la muerte, Nora siente una necesidad urgente de recuperar el control de su vida y de vivir con una intensidad nueva. Dividida entre la estabilidad de Tom y la aparición de Max, un hombre más joven que despierta en ella deseo, riesgo y libertad, Nora inicia un recorrido emocional en el que la pasión, el miedo, la maternidad, el cuerpo y la identidad empiezan a confundirse.
Aina Clotet dirige, escribe y protagoniza una película que se mueve entre la comedia dramática, el relato íntimo y una reflexión física sobre lo que significa sobrevivir. Su mirada evita convertir la enfermedad en una ceremonia solemne y prefiere entrar en un territorio más incómodo: el de la vida después del diagnóstico, cuando el entorno espera gratitud, prudencia y serenidad, pero el cuerpo reclama deseo, desorden y movimiento. Viva encuentra su fuerza en esa contradicción. Nora no aparece como una heroína ejemplar, sino como una mujer desbordada por el simple hecho de seguir aquí.
Lo más interesante de la película está en su forma de entender la supervivencia no como un punto final, sino como un principio lleno de dudas. Superar una enfermedad no significa quedar purificada ni adquirir una sabiduría perfecta. A veces significa mirar alrededor y descubrir que la vida que una llevaba ya no basta. Clotet se atreve a filmar esa incomodidad con humor, sensualidad y cierta aspereza emocional. Viva habla de cicatrices, sí, pero sobre todo habla del vértigo de volver a desear cuando una ha tocado de cerca la fragilidad de su propio cuerpo.
Toy Story 5
Toy Story 5, dirigida por Andrew Stanton y codirigida por Kenna Harris, devuelve al espectador al universo de Woody, Buzz Lightyear, Jessie y el resto de los juguetes. En esta nueva entrega, la pandilla se enfrenta a un desafío distinto a los anteriores: la irrupción de la tecnología en la vida infantil. Los juguetes descubren que su lugar en la habitación y en la imaginación de los niños está amenazado por nuevos dispositivos capaces de captar la atención de una forma inmediata, brillante y absorbente.
Pixar sabe que volver a Toy Story implica caminar sobre un territorio emocional muy delicado. La saga ya había hablado del abandono, del paso del tiempo, de la pérdida de utilidad y de la despedida. Esta quinta entrega introduce una preocupación plenamente contemporánea: qué lugar queda para el juego físico, la imaginación compartida y los objetos queridos en una infancia cada vez más mediada por pantallas. Andrew Stanton, uno de los grandes narradores de Pixar, entiende bien esa mezcla de aventura, humor y melancolía que hizo grande a la franquicia. Su reto no consiste solo en emocionar, sino en justificar que estos personajes tenían todavía algo nuevo que decir.
La mejor lectura de Toy Story 5 no está en la nostalgia, aunque la película inevitablemente juega con ella, sino en la pregunta que deja flotando: ¿qué ocurre cuando incluso los juguetes, esos pequeños guardianes de la infancia, empiezan a sentirse sustituidos? Pixar vuelve a utilizar figuras aparentemente sencillas para hablar de una pérdida mayor. Woody, Buzz y Jessie no temen solo ser olvidados; temen que cambie el modo en que los niños imaginan el mundo. Y ahí la película encuentra su emoción más limpia: recordarnos que jugar no es perder el tiempo, sino ensayar la vida.
🎬 La opinión del Sr. Director
Viva y Toy Story 5 podrían parecer una pareja extraña para una misma sección, pero dialogan mejor de lo que aparentan. Nora quiere volver a sentir que la vida le pertenece después de haber rozado la muerte. Los juguetes de Pixar quieren seguir formando parte de una infancia que parece avanzar sin ellos. En ambos casos hay una misma herida: el miedo a quedar fuera del tiempo. Fuera del deseo. Fuera del juego. Fuera de aquello que nos hacía necesarios.
La película de Aina Clotet mira la existencia desde la urgencia adulta de quien ha comprendido que el cuerpo no es eterno. La de Pixar mira la infancia desde la melancolía de quienes saben que todo niño, tarde o temprano, cambia de habitación interior. Una habla de sobrevivir a la enfermedad; la otra, de sobrevivir al olvido. Y las dos, cada una con su lenguaje, nos recuerdan que vivir no consiste solo en seguir adelante, sino en encontrar de nuevo el lugar desde el que podemos decir: todavía estoy aquí.
Esta semana, el cine nos invita a mirar dos formas de resistencia: la de una mujer que quiere volver a encender su vida y la de unos juguetes que se niegan a dejar morir la imaginación. Nos vemos entre butacas. 🎬✨







