Artistas: Milladoiro Tema:Gran Sol
El Macondo de Gabo blog
jueves, 20 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 20
miércoles, 19 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 19
Artista: William Coulter Tema: Keening of The Three Marys
martes, 18 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 18
Artistas: Carré Manchot Tema: Kost Ar C'hoad
lunes, 17 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 17
Artista: Brian O'Donnell Tema: The fields of Athenry
domingo, 16 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 16
Artista: Max Richter Tema: Of the undiscovered country B.S.O.: Hamnet
sábado, 15 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 15
Artista: Alexandre Desplat Tema: The imitation game B.S.O.: The imitation game
viernes, 14 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 14
Artista: Angelo Badalamenti Tema: Country theme B.S.O.: The straight story
jueves, 13 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 13
Artistas: Jeff Russo & Paul Doucette Tema: Montage B.S.O.: For all Mankind (4)
miércoles, 12 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 12
Artista: Daniel Pemberton Tema: Tau Amoeba B.S.O.: Project Hail Mary
martes, 11 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 11
Artista: Hans Zimmer Tema: Three laps is a lifetime B.S.O.: F1, the movie
lunes, 10 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 10
Artista: John Williams Tema: listen... B.S.O.: Disclosure day
domingo, 9 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 9
Artista: Kitaro Tema: Silence
sábado, 8 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 8
Artistas: The Alan Parsons Project Tema: Sirius
viernes, 7 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 7
Artistas: Never been there Tema: Galapagos
jueves, 6 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 6
Artista: Takashi Kokubo Tema: Rich water
miércoles, 5 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 5
martes, 4 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 4
Artistas: Wouter Kellerman & David Arkenstone Tema: Desert Moon
lunes, 3 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 3
Artista: Gandalf Tema: Somewhere between Earth and Sky
domingo, 2 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 2
Artista: Enya Tema: Anywhere is
sábado, 1 de agosto de 2026
Música para desaparecer en el estío (XII): Día 1
Artista: Moya Brennan Tema: Songbird
01. Moya Brennan- Songbird
viernes, 31 de julio de 2026
Los viernes al cine: Feliz verano y hasta septiembre
Estrenos de la semana
Intermedio de verano
Hoy no vamos a elegir dos películas. Tampoco tres. Hoy no vamos a detenernos ante la cartelera como quien señala un camino posible para el fin de semana. Este último viernes antes de agosto merece otra cosa: bajar un poco la voz, mirar la sala vacía, escuchar el rumor de los proyectores apagándose y aceptar que también el cine necesita sus intermedios. No para desaparecer, sino para regresar con más hambre de imágenes, de historias y de luz.
Cuando la temporada se apaga
Durante estas semanas hemos entrado juntos en películas grandes y pequeñas, luminosas y sombrías, íntimas y desmesuradas. Hemos cruzado galaxias, habitaciones familiares, carreteras perdidas, prisiones, mares antiguos y ciudades heridas. Hemos visto personajes que querían volver a casa, mujeres que intentaban empezar de nuevo, niños obligados a comprender demasiado pronto el mundo de los adultos, héroes cansados, familias rotas, canciones disputadas y silencios que decían más que cualquier diálogo.
Esa es, quizá, la verdadera razón de una sección como esta. No se trata solo de recomendar una película, ni de ordenar los estrenos de cada viernes como si fueran productos en un escaparate. Se trata de encontrar entre ellos una conversación secreta. A veces dos películas no se parecen en nada y, sin embargo, al mirarlas juntas, descubren una misma herida. A veces una comedia y un drama, una película de animación y una historia de enfermedad, un viaje épico y un relato mínimo, terminan hablando de lo mismo: de nuestra necesidad de pertenecer, de ser escuchados, de sobrevivir a lo que nos cambia.
El cine tiene esa extraña cortesía: nos permite mirar la vida de otros para entender un poco mejor la nuestra. Entramos en una sala creyendo que vamos a distraernos y, de pronto, una frase, una mirada o una música nos encuentra en un lugar que no habíamos previsto. Entonces la película deja de estar en la pantalla y empieza a trabajar dentro de nosotros.
Agosto, esa sala a media luz
Agosto tiene algo de sala entre sesión y sesión. Quedan vasos vacíos, butacas levantadas, carteles que anuncian lo que vendrá y una luz tenue que no pertenece del todo ni al final ni al principio. Es un mes suspendido. La ciudad cambia de ritmo. Algunos se van, otros se quedan. Los cines parecen refugios frescos contra el calor, pero también pequeñas casas para quienes no quieren que el verano sea solo ruido, prisa y superficie.
Por eso no conviene despedirse de la temporada con solemnidad, sino con gratitud. Gratitud por cada lector que se ha sentado al otro lado de estas líneas. Por quienes han llegado buscando una recomendación y quizá se han encontrado con una pregunta. Por quienes han leído la crítica antes de comprar una entrada, o después de salir del cine, o simplemente por el placer de seguir pensando en películas aunque no siempre haya tiempo para verlas todas.
El cine no se detiene en agosto. Ninguna historia lo hace del todo. Pero esta sección sí hace una pausa. Y las pausas, cuando se respetan, también cuentan algo. Nos recuerdan que no todo debe consumirse al instante. Que hay que dejar reposar las imágenes. Que una temporada necesita silencio para que la siguiente no llegue por inercia, sino con verdadero deseo.
Lo que dejamos encendido
Si algo hemos aprendido semana tras semana es que cada estreno trae una promesa distinta. Algunas películas llegan haciendo ruido; otras apenas levantan la mano desde un rincón de la cartelera. Algunas nacen para ocupar marquesinas; otras sobreviven gracias a la curiosidad de unos pocos espectadores. Pero todas, incluso las imperfectas, participan de un mismo gesto hermoso: alguien ha decidido contar algo y confiar en que habrá otra persona dispuesta a mirar.
En tiempos de pantallas multiplicadas, de atención fragmentada y de imágenes que pasan demasiado deprisa, seguir hablando de cine tiene algo de resistencia tranquila. No porque el cine sea un templo intocable, sino porque todavía nos obliga a una forma de presencia. Sentarse. Apagar el teléfono. Mirar hacia delante. Compartir oscuridad con desconocidos. Reír, incomodarse o emocionarse sin poder pausar la vida a nuestro antojo.
Quizá por eso esta última entrega de temporada no necesita elegir una película. Hoy la película es la propia sala. Ese lugar donde tantas veces hemos aprendido que el mundo puede romperse y recomponerse en dos horas. Ese espacio donde los muertos vuelven a hablar, los niños vuelan en bicicleta, los monstruos tienen miedo, los héroes dudan y una canción puede salvar una tarde entera.
🎬 El deseo del Sr. Director
Me gusta pensar que una temporada de estrenos se parece a una larga conversación. No todas las películas tienen la misma fuerza, ni todas dejan la misma huella. Algunas se olvidan pronto; otras vuelven días después, cuando uno camina por la calle, escucha una frase o se descubre mirando el cielo de otra manera. Pero todas forman parte de esa educación sentimental que el cine nos ofrece sin pedir permiso.
Ahora toca descansar. No abandonar la sala, sino dejar que respire. Agosto será nuestro intermedio. Y como en los viejos cines, cuando la luz se encendía apenas unos minutos antes de continuar la función, conviene no marcharse demasiado lejos. Porque en septiembre volverán los viernes, volverán los estrenos, volverán las historias que nos esperan sin saber todavía qué parte de nosotros van a tocar.
Hasta entonces, guarden alguna película pendiente, vuelvan a una que les hizo felices, entren en un cine solo por refugiarse del calor, recomienden una historia a alguien querido. El cine no siempre cambia la vida, pero a veces cambia la forma en que la recordamos. Y eso ya es bastante.
Bajamos el telón por unas semanas, pero dejamos encendida una pequeña luz al fondo de la sala. Que agosto nos encuentre descansando, mirando, soñando y preparando el regreso. Nos vemos entre butacas. 🎬✨
domingo, 26 de julio de 2026
viernes, 24 de julio de 2026
Los viernes, al cine: Estrenos de la semana
Estrenos de la semana
Infancias heridas, fiestas envenenadas
Esta semana la cartelera nos invita a entrar en dos mundos donde los adultos han convertido el afecto en una forma de administración. En El mensaje, una niña atraviesa la Argentina rural con un don que otros explotan como negocio. En El anfitrión, título español de The Birthday Party, una celebración familiar en una isla privada se transforma en un escenario de poder, secretos y decadencia. Una película viaja por caminos humildes; la otra se encierra en el lujo mediterráneo. Pero ambas hablan de criaturas atrapadas en estructuras familiares donde amar, obedecer y sobrevivir nunca significan exactamente lo mismo.
El mensaje
El mensaje, dirigida por Iván Fund, sigue a Anika, una niña de nueve años que posee la extraña capacidad de comunicarse con los animales. Acompañada por sus tutores, recorre la Argentina rural en una autocaravana ofreciendo un peculiar servicio de mediación para personas que desean escuchar aquello que sus mascotas nunca pudieron decirles. El viaje avanza hacia el encuentro con la madre de la niña, internada en una institución psiquiátrica, mientras la convivencia entre los tres revela tensiones familiares, necesidades económicas y una comunicación humana mucho más difícil que la animal.
Iván Fund filma esta historia en blanco y negro con una delicadeza que parece venir de otro tiempo. El mensaje tiene forma de road movie mínima, casi de fábula errante, pero bajo su apariencia sencilla circula una inquietud persistente. La cámara observa los rostros, los animales, los caminos secundarios y los silencios sin necesidad de imponer una explicación cerrada. Hay humor, ternura y misterio, pero también una tristeza muy reconocible: la de una infancia colocada demasiado pronto al servicio de los adultos. No es casual que la película recibiera en Berlín el Oso de Plata Premio del Jurado; su fuerza está precisamente en esa mezcla de pequeñez formal y resonancia emocional.
Lo más hermoso de El mensaje es que no convierte el don de Anika en espectáculo sobrenatural, sino en una pregunta moral. ¿Quién escucha realmente a quién? Los adultos buscan en los animales respuestas que no saben darse entre ellos, mientras la niña parece comprender mejor el lenguaje de las criaturas que el de quienes deberían protegerla. Fund no juzga de forma estridente, pero deja que el viaje revele su propia melancolía: a veces la inocencia no se pierde de golpe, sino cuando empieza a ser utilizada por los demás como una herramienta, una esperanza o una mercancía.
El anfitrión
El anfitrión, título español de The Birthday Party, dirigida por Miguel Ángel Jiménez, se sitúa a finales de los años setenta en una isla privada del Mediterráneo. Markos Timoleon, un poderoso magnate griego, organiza una fastuosa fiesta para celebrar el 25 cumpleaños de Sofía, su hija y heredera. A medida que llegan los invitados y la celebración avanza entre excesos, intereses económicos y apariencias sociales, salen a la luz tensiones familiares y secretos que amenazan el control que Markos ejerce sobre su entorno.
Miguel Ángel Jiménez construye la película como un drama de encierro lujoso, donde la isla funciona menos como paraíso que como jaula dorada. Willem Dafoe aporta al magnate una presencia magnética, entre la seducción del poder y la sombra de la tiranía doméstica. A su alrededor, Emma Suárez, Victoria Carmen Sonne, Joe Cole y el resto del reparto componen un paisaje humano atravesado por la dependencia, el cálculo y la representación social. La puesta en escena busca una atmósfera de decadencia: cuerpos vestidos para la fiesta, copas que brillan, conversaciones que esconden amenazas y una riqueza que parece incapaz de producir verdadera felicidad.
El anfitrión resulta más interesante cuando deja de mirar el lujo y se atreve a mirar la herida familiar que lo sostiene. La fiesta no es solo una celebración; es una ceremonia de dominio. Markos no organiza un cumpleaños, organiza un mundo a su medida. Y ahí la película encuentra su veta más amarga: la de un padre que confunde protección con posesión y amor con control. No todo en el conjunto alcanza la misma temperatura dramática, y por momentos la película parece demasiado pendiente de su envoltorio internacional, pero cuando Dafoe ocupa el centro de la escena se percibe con claridad el fondo del relato: la decadencia de quienes han tenido tanto poder que ya no saben distinguir entre querer a alguien y decidir por él.
🎬 La opinión del Sr. Director
El mensaje y El anfitrión dialogan desde extremos casi opuestos. En la primera, la pobreza obliga a convertir un don infantil en medio de subsistencia. En la segunda, la riqueza convierte una fiesta en instrumento de dominación. Anika viaja en una autocaravana por caminos rurales; Sofía habita una isla privada rodeada de invitados poderosos. Pero las dos están atrapadas en el mismo conflicto: adultos que han decidido organizar el mundo alrededor de sus propios miedos, intereses y necesidades.
La película de Iván Fund mira la infancia con una ternura extraña, casi animal, como si todavía hubiera una posibilidad de escucha en medio del daño. La de Miguel Ángel Jiménez mira la familia desde el veneno del poder, allí donde el apellido, el dinero y la herencia pesan más que la libertad. Una susurra; la otra celebra a gritos. Pero ambas nos recuerdan que el verdadero drama familiar no siempre nace de la falta de amor, sino de la incapacidad de dejar que el otro exista sin convertirlo en propiedad.
Esta semana, el cine nos deja dos imágenes difíciles de olvidar: una niña que escucha a los animales porque los humanos han olvidado escucharse, y una joven rodeada de lujo que quizá solo desea escapar del reino de su padre. Nos vemos entre butacas. 🎬✨