Estrenos de la semana
Heridas que viajan en el tiempo
El cine europeo continúa demostrando que la memoria sigue siendo uno de sus territorios más fértiles. Esta semana llegan dos obras ambiciosas, densas y emocionalmente complejas, que observan cómo el pasado se incrusta en el presente. Desde Alemania hasta Portugal, estas películas hablan de cuerpos, familias, violencia íntima y cicatrices históricas que no desaparecen aunque cambien los paisajes.
El sonido de la caída (In die Sonne schauen, 2025)
El sonido de la caída, dirigida por Mascha Schilinski, sigue a varias generaciones de mujeres vinculadas a una misma granja alemana a lo largo de distintas épocas del siglo XX. A través de figuras femeninas que atraviesan infancia, juventud y madurez, la película muestra cómo los ecos del trauma, la represión y los secretos familiares se transmiten de unas vidas a otras. Los personajes cambian con el tiempo, pero todos parecen escuchar el mismo rumor soterrado del pasado.
Mascha Schilinski firma una obra de enorme ambición formal. Su narrativa fragmentada, construida a base de saltos temporales y asociaciones sensoriales, exige al espectador una implicación activa. La directora no busca ordenar el tiempo, sino hacerlo convivir. Cada estancia de la casa, cada objeto y cada sonido se convierten en depósitos de memoria. La puesta en escena posee una extraña belleza espectral, donde lo cotidiano siempre parece esconder una amenaza antigua.
Esta película es una experiencia absorbente y perturbadora. No siempre resulta cómoda ni transparente, pero precisamente ahí reside su potencia. Habla de la herencia invisible del dolor, de aquello que una familia calla hasta convertirlo en atmósfera. Es cine exigente, sí, pero también profundamente valioso: una película que no se consume, sino que permanece.
La risa y la navaja (O Riso e a Faca, 2025)
La risa y la navaja, dirigida por Pedro Pinho, se centra en Sergio, un ingeniero portugués desplazado a África occidental por motivos laborales. Allí entra en contacto con distintas comunidades locales, compañeros expatriados y una realidad social que desborda sus certezas europeas. Mientras intenta adaptarse, sus relaciones personales y afectivas le obligan a confrontar privilegios, contradicciones y deseos que creía bajo control.
Pedro Pinho vuelve a demostrar su interés por los relatos abiertos, por el cine entendido como observación política y humana. La película rehúye los esquemas convencionales para sumergirse en conversaciones, tensiones culturales y situaciones donde lo íntimo y lo geopolítico se entrelazan. Hay humor, incomodidad y una voluntad constante de cuestionar la mirada occidental sobre otros territorios.
La risa y la navaja posee la virtud de incomodar sin sermonear. Es una obra larga, expansiva y a ratos deliberadamente errante, pero en esa deriva encuentra su sentido. Nos habla de hombres que creen entender el mundo y descubren que apenas se entienden a sí mismos. Su filo no está en la denuncia explícita, sino en la lucidez con la que desmonta ciertas superioridades heredadas.
🎬 La opinión del Sr. Director
Dos películas muy distintas en forma, pero hermanadas en el fondo. Una observa cómo el pasado envenena generaciones; la otra cómo el presente arrastra viejas jerarquías coloniales. Ambas recuerdan que nadie llega limpio al ahora: todos cargamos historias previas, heredadas o ignoradas. El mejor cine europeo actual sigue atreviéndose a mirar donde otros apartan la vista.
Hay caídas que resuenan durante décadas y sonrisas que esconden cuchillas. Nos vemos entre butacas. 🎬✨
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