
Estrenos de la semana
Dos mundos, una pantalla partícipe
En esta semana la gran pantalla acoge dos propuestas que, aunque distantes en tono, comparten una voluntad de trascender: Wicked: For Good, de Jon M. Chu, tal colosal cierre de una saga musical que juega con la magia, el poder y la amistad; y The Running Man, de Edgar Wright, relectura distópica de un clásico que nos pone en la carrera por la supervivencia. Un espectáculo para cantar… y otro para huir.
🎬 Wicked: For Good
Jon M. Chu vuelve a Oz con una ambición a la altura del fenómeno que el primer filme generó. En Wicked: For Good, Elphaba y Glinda, interpretadas por Cynthia Erivo y Ariana Grande, se enfrentan a las consecuencias de su rebelión, mientras el Mago del Oeste ve su régimen tambalearse. La película adapta el segundo acto del musical de Broadway, incorpora nuevas canciones, mantiene el despliegue visual y apuesta fuerte por el espectáculo familiar con alma.
Aun así, la sensación que se desprende es que el peso de la escalada épica tiene un coste: el guión se expande, el ritmo fluctúa y la frescura se modera por la obligación de cerrar una saga. Algunos momentos brillan con auténtica chispa (las canciones, los duelos emocionales), pero otros pierden la ligereza que hacía memorable a su antecesora. En su mejor momento, *Wicked: For Good* confirma que el musical puede soñar a gran escala; en su punto menos afortunado, recuerda que cuanto mayor el espectáculo, mayor el riesgo de distracción.
🎬 The Running Man
Edgar Wright toma el reto de reinventar el clásico de supervivencia televisiva para el siglo XXI. En The Running Man, Glen Powell interpreta a Ben Richards, un padre desesperado que se embarca en un show donde sobrevivir equivale a ganar… y ser cazado. :contentReference[oaicite:6]{index=6} La nueva versión abandona el tono caricaturesco del original de 1987 y abraza una ambientación distópica más seria, aunque sin renunciar al ritmo y la tensión.
Wright demuestra su oficio: escenas de acción precisas, un antagonista que habita la televisión, una estructura que cuestiona el espectáculo del dolor. Sin embargo, la apuesta por lo comercial parece en algunos pasajes mermar la personalidad que hizo única al director británico. *The Running Man* funciona como entretenimiento sólido, quizás no como la audacia radical esperada de un Wright al que se le pedía más.
🎬 La opinión del Sr. Director
Dos películas, dos recorridos: una hacia la magia y la reconexión, la otra hacia la arena de la presión y la carrera permanente. *Wicked: For Good* rescata el valor de la amistad y el sacrificio en clave musical, mientras *The Running Man* se enfrenta a la violencia del espectáculo como metáfora de nuestra era. Ambas confirman lo que ya sabemos: el cine no se conforma con mostrar, exige preguntarse.
Así cerramos la función de esta semana. La próxima, nuevas historias, nuevos desafíos… y aquí estaremos para verlos juntos. Nos vemos entre butacas. 🎬✨

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