
Estrenos de la semana
Entre la paranoia y la profundidad del alma
Esta semana el cine nos propone dos historias que no se conforman con lo superficial: Bugonia, de Yorgos Lanthimos, que transforma la conspiración en comedia siniestra, y Subsuelo, de Fernando Franco, un thriller psicológico que excava en el silencio de la culpa. Dos miradas distintas que comparten el mismo empeño: sacudir las certezas.
🎬 Bugonia
Bajo la dirección de Yorgos Lanthimos, Bugonia nos coloca en el centro de una conspiración absurda: una poderosa ejecutiva es secuestrada por dos hombres que creen firmemente que ella es una extraterrestre destinada a destruir la Tierra. :contentReference[oaicite:4]{index=4} El filme sigue una línea que mezcla ciencia ficción, humor negro y crítica social, con Emma Stone y Jesse Plemons al frente.
Lanthimos despliega su peculiar lenguaje visual: planos simétricos, secuencias que rozan lo surreal y una construcción de personaje que no permite confort. En su mejor momento, Bugonia es un espejo que devuelve la imagen distorsionada de nuestra credulidad y de la forma en que aceptamos la violencia como parte del orden. Puede que no guste a los que buscan claridad narrativa o consuelo emocional… pero precisamente ahí está su audacia.
🎬 Subsuelo
Fernando Franco dirige esta obra donde dos hermanos mellizos, Eva y Fabián, están implicados en un accidente cuya culpa y verdad están enterradas bajo capas de silencio. :contentReference[oaicite:6]{index=6} La película propone un descenso psicológico hacia lo que no se dice, lo que se oculta, y cómo ese “subsuelo” –literal y simbólico– define lo que somos.
Con una atmósfera sobria y cargada de tensión contenida, Subsuelo se mueve lejos del espectáculo para adentrarse en la maraña interna de sus personajes. Fotografía, sonido, encuadre: todo trabaja para que lo que no vemos pese tanto como lo que vemos. Una obra que confirma a Franco como cultivador del cine que interroga, sin necesidad de hacer ruido.
🎬 La opinión del Sr. Director
Bugonia y Subsuelo podrían situarse en polos opuestos del cine contemporáneo: una explosión visual, otra introspección profunda. Pero ambas comparten un motor: la necesidad de mirar más allá de las apariencias. En la sala oscura nos sentamos para ver, sí; pero sobre todo para pensar. Y estas dos películas lo recuerdan con fuerza.
Así cerramos la función de esta semana. La próxima, nuevas historias cruzarán la pantalla y, con ellas, nuevas emociones que iluminarán la oscuridad. Nos vemos entre butacas. 🎬✨

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